Los carnavales de Entre Ríos adquieren características distintivas en cada una de las ciudades donde el Rey Momo aviva el verano.
Comparsas majestuosas brindando un espectáculo único en Gualeguaychú. Murgas grotescas para el éxtasis de todos en Victoria. Comparsas infantiles cautivando al público en Concepción del Uruguay. Grupos Carnestolendos desfilando tradición en Santa Elena. Murgas barriales llamando a la alegría en Gualeguay. Comparsas rasgando con su brillo la simplicidad en Concordia. Carrozas alegóricas coloreando las calles en Chajarí. Batucadas y música en vivo poniendo la nota en Hasenkamp.
Calor y ritmo; diversión y asombro; transformación íntegra de la apariencia de las ciudades… el Carnaval llega en enero y se despide en marzo dejando estampas de satisfacción imborrables en los sentidos de entrerrianos y visitantes.
La belleza única de las entrerrianas que componen las filas de las distintas comparsas; la dedicación y entusiasmo de los músicos; el esplendor de los trajes; la majestuosidad de las carrozas; cada detalle refleja el esfuerzo realizado por muchos durante todo el año para la satisfacción del despliegue en los días de calor y carnaval.
Son escenario del brillo y la elegancia, pero también de lo pagano y liberal. Colores refulgentes en mágicas combinaciones tiñen sus extensiones, y el calor del verano los convierte en depósitos del antídoto al pesimismo. Son el espacio donde el año comienza bailado y alegre. Los corsódromos. pistas del Carnaval.